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Cuidados en casa: cambios de posición

  • Como se dijo, puede llegar el momento en que la movilidad se vea mermada y tenga que permanecer mucho tiempo en la cama o en una silla de ruedas. En esta fase es importante tener en cuenta una serie de cuidados encaminados a prevenir posiciones anormales de las extremidades, contracturas y úlceras de presión.

  • Respecto a las úlceras por presión, además de la inmovilidad, hay otros factores que pueden influir en su aparición:

  • Es recomendable conocer las zonas del cuerpo más susceptibles a ulcerarse,    que   son  las  que  coinciden  con  las  prominencias  óseas (talones, tobillos, sacro, caderas, codos, escápulas y cabeza).

    Las úlceras se producen como consecuencia de la presión continua de estas partes sobre el colchón o el sillón, por lo que es imprescindible realizar cambios en la posición del paciente cada 3 ó 4 horas y proteger los puntos de contacto con almohadas.

  • Posturas en la cama

    • Cuando el paciente está en la cama boca arriba, evite que el cuello quede flexionado. El cuerpo debe estar bien alineado y la piernas ligeramente separadas. Para evitar que las piernas y los pies roten hacia afuera, coloque una almohada a ambos lados de las piernas.
    • Cuando lo coloque de lado, ponga una almohada entre las dos piernas, ligeramente flexionadas, procurando que la rodilla de arriba quede más adelantada. Por otro lado el hombro que queda en contacto con el colchón debe estar también más adelantado, con el fin de que no soporte todo el peso el cuerpo y no se contracture. Se aconseja colocar una almohada en la espalda para que el cuerpo no se gire y los brazos queden bien apoyados.
    • Cada vez que realice una cambio postural, debe observar el estado de la piel por si existieran enrojecimientos y pequeñas heridas, en cuyo caso habría que extremar los cuidados. Si tiene la posibilidad, adquiera un colchón antiescaras. Hay muchos tipos en el mercado, pero todos tienen en común que actúan alternando la presión sobre el cuerpo. No olvide que ninguno sustituye los cambios posturales.

    Cambio de la silla a la cama

    Una forma de hacerlo es: Pase una bufanda por detrás de la espalda y entrelácela bajo las axilas estirándola para que al cogerlo no quede zafo y pueda perder el equilibrio. Coloque bien apoyados los pies del paciente en el piso y agarre fuerte la bufanda, sujetándole las muñecas a la altura de las axilas, que es más o menos la medida apropiada. Al estar listo levante al paciente con fuerza y firmeza para que quede estable y pueda realizar su desplazamiento. Al levantar al paciente, tenga en cuenta que los pies van dando la guía para movilizarlo sin perder la estabilidad.

    Cambio de la cama a la silla

    Una forma de hacerlo es: Acomode al paciente en la cama sujetándole los pies sin empujarlo y afirmándolo con cada mano para que el paciente se incorpore hasta quedar en un sitio cómodo de la cama. Eleve la cama, acomodando antes, en la silla, dos almohadas de tal forma que queden a la altura de los hombros. El paciente va indicando el punto donde queda centrado, entonces coloque las férulas en los miembros inferiores, teniendo en cuenta que estén en posición funcional.

    Luego de que este bien sentado, coloque una manta, dejando los brazos por encima, y acomódele un cojín pequeño de modo que le sirva para colocar y apoyar el control remoto del televisor, cualquier otro objeto o simplemente se sienta cómodo.

    Recuerde: Cuando ejecute los anteriores procedimientos de traslado, cuente con apoyo permanente de alguien que esté cerca por si algo se presenta (pérdida de equilibrio, mala posición, etc.) o muestre riesgo para el paciente.

    Tomado y adaptado de: Indicaciones para el cuidado de JAIME ORLANDO RUIZ. Asociación Colombiana de ELA. www.acelaweb.org