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Diagnóstico: ¿Cómo se diagnóstica la ELA?

  • En sus primeras etapas puede ser difícil de diagnosticar, cuando los síntomas pueden imitar otras condiciones. Algunos pueden asumir que los signos son normales del envejecimiento, pero conforme pasa el tiempo, los músculos se van debilitando, y al propagarse por todo el cuerpo, se hace más evidente que la causa es ELA.

    Hay signos clínicos (como los descritos en el punto anterior) que son indicativos del daño de las neuronas motoras en cualquiera de las dos partes de la espina, alta o baja. Después es indispensable una exploración neurológica completa ya que no existe ninguna prueba específica que confirme el diagnóstico.

    Además de un examen físico, se les pide a las personas un examen de sangre, EMG (electromiografía), una resonancia magnética y otros exámenes para buscar la presencia de otras enfermedades que pueden parecerse a la ELA. Cuando los pacientes se presentan temprano en el curso de la enfermedad, se estudian explicaciones alternas por los síntomas usando dos tipos de pruebas:

    1.  Técnicas de Imágenes tal como escáner tomográfico computarizado (TC), imágenes de resonancia magnética (IRM) o la mielografía (EMG).
    2.  Análisis de sangre para determinar si existen anormalidades bioquímicas o inmunológicas que pueden causar condiciones que imitan a ELA.
  • Además la EMG es una herramienta importante en hacer el diagnóstico de ELA y tiene tres propósitos

  • El examen EMG tiene dos partes

    La primera parte es una serie de pruebas que se llaman estudios de conducción nerviosa. Estas se realizan administrando pequeños estímulos eléctricos a la piel que cubre los nervios y entonces se miden las respuestas eléctricas. Las respuestas se miden en los músculos a los cuales están conectados, o en el caso de los nervios sensoriales, a lo largo de los nervios.

    La segunda parte del examen analiza la actividad eléctrica de los músculos individuales cuando están en reposo y cuando realizan pequeñas contracciones. Esto se hace colocando una pequeña aguja en los músculos.

    Algunos neurólogos utilizan una biopsia muscular para ayudar hacer el diagnóstico de ELA. Con excepción de un estudio genético que puede revelar el origen de la enfermedad en un porcentaje pequeño de casos, el diagnóstico de la ELA es un procedimiento de "descarte". Esto significa que se diagnostica después de que se han eliminado todas las demás posibilidades mediante estudios específicos.

    Tomado y adaptado de Gotor, P.; Martínez, M.L.; Parilla, P.: Manual de cuidados para personas afectadas de Esclerosis Lateral Amiotrófica. Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (Adela), 2004.